La palabra Camposanto, que define al lugar sagrado dónde reposan los restos físicos de nuestros seres queridos, siempre ha estado rodeada de un cierto misticismo.
Hay personas que ven el Camposanto como un lugar tenebroso al que si pueden, evitan ir. Pensar en quedarse encerrados en él les causa estrés y ansiedad, debido en parte a las fábulas o historias sobre fuerzas sobrenaturales y espíritus que habitan allí, que el cine y la literatura nos han contado.
Para otras personas, sin embargo, es un lugar de paz, calma y tranquilidad en el que refugiarse y al que acudir a visitar a los seres queridos que en él descansan, así como para palpar el silencio característico de estos lugares, tan sólo roto por el canto de los pájaros. Un lugar en el que relajarse y meditar.
El Camposanto, mezcla de esoterismo, misticismo, respeto a nuestros difuntos y arte, no deja indiferente a nadie, caminar por sus paseos, entre lápidas y panteones es una experiencia interesante. Estos lugares están llenos de una energía particular y de la historia de nuestros pueblos y ciudades, tan sólo hemos de ser capaces de observar con una nueva mirada, la mirada del aprendiz, deseoso de ampliar sus conocimientos, desde el respeto a los que antes que nosotros ya realizaron el viaje por la vida y descansan en él, siendo conscientes de que nosotros, en algún momento, también contaremos con nuestro lugar preferente dentro del mismo.
¡ Por una larga y venturosa vida, antes del descanso eterno !