Llegó la calma que precede a la tormenta, una extraña quietud que da paso a una tranquilidad inquieta, un sí pero no que se percibe como irreal e ilógico.
Es solo un momento, una sensación que lo abarca todo, y te preguntas: "¿Qué viene después?", la respuesta no se hace esperar y te golpea de lleno, el caos más absoluto te rodea y comienzas a comprender que no puedes controlarlo todo.
Sabes que el caos anuncia cambio y te sientes preparado para aceptarlo y evolucionar con él a una nueva realidad, es inevitable al tiempo que inútil resistirse al mismo y en esta ocasión lo entiendes, y eso te proporciona cierta seguridad y confianza ante lo que se avecina.
Esa es la grandeza que otorga la comprensión, pues cuando entiendes lo que sucede a tu alrededor aceptas de mejor grado el caos y los cambios venideros, estás preparado para adaptarte a los mismos de una manera más eficaz y eficiente, tanto contigo mismo como con tu entorno más inmediato.
Por contra, cuando no eres capaz de entender y comprender el caos difícilmente podrás adaptarte a los cambios que traiga consigo, tu resistencia ante los mismos será muy fuerte, lo que generará en ti un gran malestar.
No hay una fórmula mágica que nos ayude a entender este mundo, ni a nivel global ni personal, pero cuando te alcanza la calma que precede a la tormenta debes saber que llegarán cambios pronto, que el caos aparecerá y tú deberás estar preparado para adaptarte al mismo y aceptar de la mejor manera posible las novedades que éste traerá consigo.


No hay comentarios:
Publicar un comentario