Hacer, luchar, caer.
Seguir, mirar, continuar.
Desfallecer, retroceder, llorar.
Cuando no puedes más y el desánimo te alcanza, la pena inunda tu alma y tu corazón se inflama, la presión te quiebra y tu mente estalla.
Desorientado, superado por los problemas, la vida te viene grande y no encuentras esperanza, esa esperanza esquiva que también te da la espalda.
Solo, te sientes solo y abrumado, despierto y desesperado, solo como tantas otras veces a lo largo de tu vida, y en la soledad tu fuerza, solo tú y tus circunstancias.
Por muchos incomprendido, es por ello que sabes que todo depende de ti, tu superación es tuya, no cuentas con nadie porque nadie te ayudó y de todo saliste por ti mismo.
Ese es tu poder y lo sabes, meditas sobre ello para motivarte porque ahí radica tu fortaleza, esa que te hará superar este bache actual, al igual que tantos otros que el pasado dejó atrás.
Te relajas, respiras hondo
y a pesar de las dificultades
vuelves a sonreír y avanzas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario